miércoles, 25 de enero de 2017

Aprenda Cómo Hacer Descuentos y Promociones


APRENDA CÓMO HACER DESCUENTOS Y PROMOCIONES:

Sí, exactamente eso que estás pensando, dar descuentos y hacer promociones no es tan simple como parece, en la verdad existe una ciencia por detrás de eso y hoy veremos esto aquí.
El propósito de este contenido es:
·        Presentar las variables que llevan una persona a pedir descuento por su servicio o producto;
·        Enseñarte a evaluar si el descuento es saludable o no para tu empresa;
·        Y mostrar cómo hacer una venta más alineada, donde el descuento al final no será necesario.

¿POR QUÉ ALGUNAS PERSONAS NO PIDEN DESCUENTOS?
¿Ya viste personas pidiendo descuentos en un Rolex o un Mont Blanc, por ejemplo?
Estos productos/marcas tienen un posicionamiento de mercado que no da aberturas para que eso sea hecho. Quien compra uno de estos sabe que está pagando por la fuerza de la marca y todo aquello que ella representa: status, calidad, etc.
Tenemos también otros ejemplos con marcas que son referencia y que el precio ya viene fijo. En cualquier lugar que estés, sabe cuánto paga por aquello, y ahí puede saber si el precio alto viene del intermediario distribuidor y entonces queda más fácil “llorar” aquél descuento.
Un ejemplo de eso es la Coca-Cola. Todo el mundo sabe cuánto en promedio pagas por una botella de Coca. Si es una latita o litro, las personas saben cuánto cuesta. Si te vas a un restaurant y ella es cobrada dos veces más, consigue saber que esta representa el margen del intermediario.
Si no está en por lo menos una de estas dos situaciones debe quedar atento a su política de descuentos.


¿Y CUÁNDO EXACTAMENTE DAR DESCUENTOS ?
Para dar descuentos, ha algunas cosas sobre su empresa que usted debe conocer y evaluar.
1. Considera el margen de lucro
Quizás la mejor forma de definir esta primera cuestión es cuánto se gana arriba de cada producto o servicio vendido.
O sea, usted necesita conocer todos los costes de producción de aquél producto o cuánto se gasta con la prestación de cada servicio.
Esto va desde los costes más explícitos como material usado y mano de obra, hasta los más implícitos como tasas y alquiler.
Así, cuando vendes su producto a G$100.000 y su costo para producirlo fue G$60.000, su margen es de G$40.000. De esta forma necesita tener bien definido cuánto quiere sacar en cada producto. Si su producto es vendido en gran volumen puede dar un descuento mayor, pues él va valer por la cantidad vendida. Si no vende en gran cantidad, puede disminuir el precio bien poco, para que la venta de este producto continua siendo saludable para la empresa.

 2. Conozca tu producto o servicio

De nada sirve sucumbir a todos los pedidos de descuento si no sabes ni lo que su producto representa.
Si es un producto de necesidad básica y las personas no pueden vivir sin él, puedes cobrar un valor más alto por él y si recusar a dar descuentos tan altos.
La misma cosa vale si es un producto personalizado. Allí estás pagando más por la personalización y por tener algo que pocas personas tendrán igual.
Si su producto es de compra no necesaria y las personas pueden optar por no comprarlo, quizás usted pueda jugar un poco con descuentos para que más personas puedan y quieran adquirirlo.
Es importante también conocer el escenario actual y sus concurrentes. Si ellos están disminuyendo precios, dando grandes descuentos o formas de pagamento más flexibles quizás sea interesante que hagas lo mismo.

 3. Sepa cómo está el flujo de caja de su empresa

De nada vale saber el margen de sus productos si no llevas en consideración el momento de su empresa. O sea, el flujo de caja de ella va determinar su necesidad de vender más y de vender más caro o más barato.
Tendrá que ser una elección, sepa sobre: necesito vender más, entonces voy a vender más barato o necesito de una receta mayor entonces no voy a dar descuentos porque cada pieza vendida tendrá un alto impacto en mi caja.

 ¿Y POR QUÉ ALGUNAS PERSONAS PIDEN DESCUENTOS?

Vamos pensar por el lado del cliente. ¿a final, todos somos clientes de algún negocio, cierto?
Uno de los motivos más verdaderos para pedir un descuento es en aquella situación: “Yo amé el producto y necesito de él, pero solo tengo una parte del dinero.”
Imagina la escena: el muchacho va a la panadería y quiere comprar una torta de cumpleaños. Él quiere, él necesita de él para cantar feliz cumple, pero cuando llega al caja, falta algunas monedas para llegar al valor final.
Una segunda posibilidad, que es el caso en la mayoría de las veces, pedimos un descuento apenas para salir de la negociación con un sentimiento de vitoria.
Es aquél sentimiento que hace bien al ego, saber que salimos con alguna ventaja o que adquirimos una cosa más barato que otras personas. Para “salir por arriba”.
No culpo los brasileños, pero este tipo de pedido de descuento ocurre mucho en Brasil.
En otros países, como en los Estados Unidos — donde las conversaciones sobre negocios ocurren de forma natural y los envolvidos saben que allí es una transacción comercial — eso no ocurre con frecuencia. Tenemos el primer motivo apareciendo más veces que el segundo.

¿Y CÓMO HACER DESCUENTOS Y PROMOCIONES?

Su proceso comercial debe mostrar al cliente el valor que su producto o su servicio tiene.
Además de mostrar valor, es necesario cerrar algunas puertas para que ya sepas si él necesita realmente del descuento o no (¿Te acuerdas los dos motivos porque las personas piden descuento?).
Existen cinco factores que llamamos de encierre de puertas y que deben ser aplicados durante su proceso comercial. Son ellos:

1. Interés

Saber si el cliente realmente tiene interés en aquella solución que estás ofreciendo, antes de mostrar cuanto ella vale es muy importante. Caso contrario podrás presentar una propuesta comercial que no resultará en ventas.
Saber el real interés de ella es esencial. Más de que preguntar, pida al cliente para que él explique cómo puede ser beneficiado por el que acabó de presentar a él y deje que el cliente hable con sus propias palabras que quiere lo que estás ofreciendo.

 

2. Credibilidad

Preguntar al futuro cliente “¿Tú ves nuestra empresa como posible compañero en su proyecto?” hace con que él diga a usted si confía o no en tu empresa. Por eso es importante tener cases de suceso y personas hablando bien de vos.
Si él no confía en vos para la prestación de aquél servicio, probablemente la presentación de la propuesta será una pierda de tiempo y no resultará en una venta.

3. Valores

Durante su proceso comercial, vale preguntar cuánto su cliente cree que aquella solución vale y cuánto él está dispuesto a pagar por ella. Principalmente si fuera a la venta de un producto o servicio personalizado.
Así ya sabes de antemano cuál el valor de propuesta que él estaría dispuesto a aceptar y no hace una estrategia muy a cima de eso, una vez que él puede asustarse y no querer saber más. Es importante, sin embargo, tener en mente cuánto vale aquello que está siendo ofrecido y ofrecer con la consciencia de que aquello es lo que realmente hará a diferencia para él.
De esta forma, puedes agarrar el control de la situación y decir “para resolver su problema, una estrategia quedaría entre X e Y. ¿Eso es saludable para llegar al  objetivo que tu tienes y me dijo?”.

4. Autoridad

Esta es la puerta sobre “quién decide”. El vendedor debe saber si el cliente que está conversando es el único responsable por decidir cerrar una sociedad o si él debe consultar un socio, el sector financiero, jurídico u otros.
De nada sirve él pedir descuentos y vos conceder caso él no sea el único decisor y todavía necesite consultar otros para tomar una decisión. Hace con que usted perca el timing y que el valor con descuento, se torne el valor cuando sea presentado a los otros, permitiendo que ellos pidan un descuento más o no vean el valor en aquello que fue presentado.

5. Urgencia

Por fin, si el cliente no tiene urgencia y necesitar de vos ahora, no hace sentido conceder un descuento.
El valor con descuento pasa a ser el valor final y cuando él vuelva, un día en el futuro, él se va acordar del valor con descuento y podrá pedir un nuevo descuento con el pretexto de que descuento todavía no ha sido concedido.
Un otro motivo es, si no existir urgencia y el cierre inmediato, sus costes de una reunión más y follow up no serán pagos, no compensando así dar descuentos. Para que no te quedes rehén de descuentos, tenga en mente cómo hacer un proceso comercial que muestre su valor al cliente. Conozca su cliente y su necesidad, conozca su producto y deje claro para él que no decidir también es tomar una decisión.
Acuérdate que las personas no deciden cambiar/interactuar por cuenta de un descuento y sí por un aumento de precios, que es mucho más efectivo que los propios descuentos. O sea, decidir cambiar, más en adelante, es más caro que decidir cambiar ahora.
¿Y tu empresa? ¿Cuál es tu política de descuentos? ¿Tienes alguna estratégia más para conceder descuentos asertivos? ¡Cuéntanos!